Por el Dr. Juan de Dios Romero
Esta es una propuesta que pretende no sea hostil a ningún argentino.-
En un momento histórico de la Nación, el General Juan Domingo Perón asumió como presidente Constitucional de todos los argentinos, por tercera vez, y lo hizo con una consigna de enorme importancia, “Para un Argentino no hay nada mejor que otro Argentino”.-
Esta nueva concepción de la política nacional desbarataba todo intento por reflotar el desencuentro entre los argentinos y sepultaba toda ingerencia exterior destinada a someternos, y así lo apreció el Dr. Balbín.
Mas allá de los matices y deferencias que subsistían, el General Perón era a su vez el Comandante en Jefe de la FF.AA. de la Nación y el Jefe natural del Movimiento Obrero Organizado.-
El regreso del General Perón fue en realidad también la orden de cesar en una lucha de dos décadas, proscripciones y de desgarramiento del tejido social del la Nación Argentina.-
Los poderes que pretendían seguir con la división de los argentinos, infiltrados en las cúpulas de las organizaciones e instituciones que debían cesar en la lucha, en todos los bandos, fueron instrumentadas para erosionar y destruir las posibilidades de la nueva situación estratégica del pueblo.
El ataque armado diurno contra una de las unidades militares blindadas más importantes del país que se encontraba también bajo el mando estratégico del General Peron, con la conducción táctica del señor Camilo Gay fue atacada militarmente y su jefe asesinado.- El hecho fue severamente condenado por el General Perón y sus declaraciones oficiales ante tal ataque son un documento histórico que debe ser tenido en cuenta para tipificarse adecuadamente lo que ocurría en Argentina y el mundo.-
Yo conocía al mártir militar, fue mi jefe siendo el Capitán en el Escuadrón de Caballería donde hice mi servicio militar, en cuya base ví como 25 jóvenes paisanos aprendieron a leer y escribir, recibieron una vacuna por vez primera en toda su vida y supieron como se curaba una dentadura y uno se debía asear y ocuparse, además de manejar un fusil, como ocuparse de remendar una ropa y lavarla; no lo olvido.- Ellos seguro tampoco.
Yo también conocí y hablé más de una vez con el mártir de los trabajadores, el compañero José Rucci, un hombre simple, de costumbres austeras, de palabra económica y gestos decididos, el represento lo mejor que pudo la lealtad al General Perón en esa tremenda etapa de la Nación.- Y el General lo sabía.-
Ambos fueron victimas, más allá del parecer de cualquier argentino de hoy, el ataque diurno a la unidad blindad de la provincia de Buenos Aires y el homicidio cometido contra el subordinado del General Perón, tenía un propósito, el concurrir a la debacle de las perspectivas históricas y estratégica de la Nación y para ello era también necesario “cortarles las piernas al General” y esto fue el significado político final del homicidio cometido contra el compañero Rucci.-
Este binomio maldito nos llevo a lo que luego vino sobre nuestra Patria.-
Poco puedo hacer yo como persona pero, siempre pienso que alguna palabra es posible en dirección al reconocimiento de esta tremenda realidad de entonces que nos persigue hasta hoy.-
Quizás si exista la posibilidad de instalar signos y actitudes que lleven a la reflexión y a reconstruir algunas verdades esenciales, por eso, desde mi edad y experiencia de antiguo miembro de la Resistencia Peronista nacida a fines de 1955 hasta fines de la década del 70, humildemente, sin soberbias, sin insignias, sin medallas ni reconocimientos, sin gritos, en paz y alerta hasta mi muerte les propongo a los señores legisladores Argentinos que, en memoria de esos dos hombres se instituya su recuerdo en el nombre de dos de nuestras porteñas calles; se lo pido a los que tiene la posibilidad de decidir, cualesquiera sea su posición política, basta y es suficiente que sea argentino, hasta los huesos.
Por éste medio que es el único que tengo, propongo que la calle Perú, desde la Avenida Belgrano hasta la calle Rivadavia (allí angosta) se la denomine José Ignacio Rucci.-
Tambien propongo a los señores legisladores porteños argentinos, que la calle Hipolito Yrigoyen, desde Bolívar hasta la calle Bernardo de Irigoyen, pase a denominarse Coronel Camilo Gay.-
Con los años, algunos preguntarán el porque. Entonces se les deberá explicar ese porque, que aún hoy, esta en la lucha de todos nosotros, todos los argentinos, sean de la condición política que sean.-
Para otros, los que hemos vivido, sabemos que ese “Adiós a las Armas”, fue el más extraordinario intento de la unidad nacional, ese sueño que siempre nos asalta y no nos deja en paz, hasta que lleguemos finalmente a ella.
Entonces, entonces una alegría inmensa llenará nuestros espíritus, porque Argentina es, amigos, compatriotas, una Nación Soberana Posible.
No podrán jamás cortarle las manos y las piernas a todo el pueblo Argentino.-
Viva la Patria y Vivan los Argentinos, Carajo…..
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